
Una buena tabla de quesos y charcutería debe ofrecer variedad de sabores, texturas y colores, sin necesidad de incluir demasiados ingredientes. El objetivo es que cada bocado permita distintas combinaciones entre quesos, embutidos, frutas, panes y acompañamientos.
Quesos (5–7 variedades)
Procura combinar diferentes estilos:
- Brie – Cremoso y suave.
- Camembert – Más intenso y terroso.
- Manchego – Semicurado o curado.
- Gruyère – Dulce y con notas a nuez.
- Gorgonzola o Roquefort – Para quienes disfrutan los quesos azules.
- Queso de cabra fresco o madurado.
Charcutería
Una buena combinación puede incluir:
- Jamón ibérico
- Prosciutto di Parma
- Salami
- Chorizo español
- Lomo embuchado
- Soppressata
Frutas frescas
- Uvas rojas y verdes
- Higos frescos
- Manzana en rebanadas
- Pera
- Fresas (cuando están en temporada)
Frutas secas
- Higos secos
- Albaricoques secos
- Dátiles
- Pasas doradas
Frutos secos
- Almendras Marcona
- Nueces
- Pistachos
- Avellanas
Acompañamientos
- Miel de flores
- Mermelada de higos
- Mermelada de cebolla caramelizada
- Mostaza Dijon
- Aceitunas verdes y negras
- Pepinillos pequeños
- Pimientos del piquillo
Panes y galletas
- Baguette recién horneada
- Pan de nueces
- Pan de masa madre
- Rebanadas de pan con pasas
- Crackers artesanales
- Picos o regañás
Un toque español
Dado tu gusto por la gastronomía gallega y española, una tabla con este estilo quedaría magnífica:
- Jamón ibérico
- Lomo embuchado
- Chorizo ibérico
- Manchego curado
- Tetilla
- San Simón da Costa
- Aceitunas aliñadas
- Almendras Marcona
- Higos secos
- Pan rústico
- Miel de romero
Acompáñala con un buen Albariño, un Rioja Reserva y un espumoso Brut para ofrecer opciones a todos los invitados.
Un detalle que suele marcar la diferencia es sacar los quesos del refrigerador entre 30 y 60 minutos antes de servirlos. A temperatura ambiente desarrollan mejor sus aromas, textura y sabor, convirtiendo una buena tabla en una experiencia realmente memorable.




