La temperatura de servicio influye enormemente en cómo percibimos los aromas, sabores y estructura del vino. Un vino servido demasiado frío pierde aromas; demasiado caliente puede parecer de alto contenido alcohólico y desequilibrado.
Guía práctica de temperaturas
| Tipo de vino | Temperatura |
| Espumosos (Cava, Champagne, Prosecco) | (43-46 °F) |
| Blancos ligeros (Albariño, Sauvignon Blanc, Pinot Grigio) | (45-50 °F) |
| Blancos con cuerpo (Chardonnay con barrica, Viognier) | (50-55 °F) |
| Rosados | (46-54 °F) |
| Tintos ligeros (Pinot Noir, Gamay) | (54-59 °F) |
| Tintos medios (Tempranillo joven, Merlot, Chianti) | (59-63 °F) |
| Tintos con cuerpo (Cabernet Sauvignon, Malbec, Syrah, Rioja Reserva) | (61-65 °F) |
| Vinos de postre | (46-54 °F) |
| Oportos y fortificados | (54-61 °F) |
Un mito común
La frase «servir el vino tinto a temperatura ambiente» nació en Europa cuando las casas estaban a 61-64 °F. En Puerto Rico, donde la temperatura ambiente suele estar entre (77-86 °F), un tinto servido a temperatura ambiente estará demasiado caliente.
Consejo para clima tropical
- Tintos: 15-20 minutos en la nevera antes de servir.
- Blancos y rosados: sacar de la nevera 10-15 minutos antes de servir.
- Espumosos: mantener bien fríos hasta el momento de servir.
Señales de que la temperatura no es la correcta
Demasiado frío:
- Pocos aromas.
- Sabores apagados.
- Taninos más agresivos.
Demasiado caliente:
- El alcohol domina.
- Menos frescura.
- Sensación pesada.



